Psicología y bienestar

Cómo elegir un psicólogo

Mano escribiendo

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Una vez, durante las vacaciones de invierno de mi primer curso en la carrera, decidí que mi pelo había llegado a una longitud que haría sonrojar a la propia Rapunzel. Así que cogí cita en mi peluquería de siempre, con los asientos de siempre y la misma cola de siempre. Mientras esperaba, aproveché para curiosear un poco y vi que había un recorte de periódico colgado en un tablón. Se trataba de una entrevista a mi peluquera, en la que el titular decía Además de peluquera, me considero psicóloga. En él contaba que a lo largo de los años había ayudado a muchos clientes con sus problemas personales, escuchándolos y dándoles consejos. La gente no solo iba a cortarse el pelo, sino que también esperaba esa comprensión por su parte, alguien que les entendiese y que les diera un poco de guía.

Fue la primera vez que entendí de verdad la concepción que se tiene sobre lo que es un psicólogo. Alguien que te escucha, que no te juzga, con quien puedes abrirte y que puede ayudarte. Y si bien es cierto que todo eso es necesario en un buen profesional, no es lo único ni es suficiente. Siempre he pensado que un buen psicólogo es aquel que sabe compaginar un trato humano y cercano con una formación científica y reglada. Que haya estudiado los manuales de referencia y utilice su conocimiento para ayudarte en tu caso particular y tus circunstancias, de forma personalizada, y sobre todo, una persona con la que te sientas a gusto.

Por eso he decidido recopilar algunas preguntas que pueden surgirte antes de decidirte por un psicólogo u otro, con la idea de ayudarte a acertar en la elección.

Lo primero, ¿quién tiene la formación necesaria para ayudarme?

Tenemos tres tipos de profesionales cualificados para ayudarte. Por un lado están los Psicólogos, que a su vez se dividen en dos tipos: los Especialistas en Psicología Clínica, que han realizado el PIR (Psicólogo Interno Residente, un programa de formación en psicología clínica en un hospital que dura 4 años y al que se accede mediante oposición), y los Psicólogos General Sanitarios, que se han formado a través de un Máster. Por el otro lado están los Psiquiatras, que han estudiado la carrera de Medicina, y posteriormente han realizado la especialidad en Psiquiatría.

Es decir, cualquier profesional de la salud mental debe tener alguno de estos títulos. Si no, no tendrá la formación mínima exigida para ayudarte.

¿Y cuál es la diferencia entre Psicólogo y Psiquiatra?

Entre los psicólogos y los psiquiatras la diferencia fundamental es que los segundos pueden recetar medicación y los primeros no. Además, los psicólogos han cursado una carrera dedicada exclusivamente a la Psicología en todos sus ámbitos, mientras que los psiquiatras han dedicado menos tiempo a sus estudios sobre salud mental por compaginarlo con otras áreas de medicina, como cardiología o endocrinología, por ejemplo. Esto no significa que un psiquiatra se dedique solo a recetar y no sepa hacer psicoterapia, ni que un psicólogo no entienda los efectos de un fármaco. Todo se estudia en la carrera y, por norma general, los profesionales amplían su formación con estudios de posgrado, un Máster, Doctorado, etc.

¿Es mejor ir a uno privado o a uno público?

Ambos tienen ventajas y desventajas. Con “público” nos referimos a los psicólogos que trabajan para la Seguridad Social. Es decir, es el que te van a asignar si vas a un hospital. No tiene ningún coste y te asegurarás de que tiene la formación adecuada para atenderte. La desventaja es que entre una cita y otra puede que pase un mes, o incluso más tiempo. Y tampoco es seguro que te vaya a atender el mismo psicólogo con el que tuviste la primera sesión. Esto es así por lo saturados que están en Sanidad en comparación con el número de profesionales que hay disponibles para atendernos.

En la “privada” trabajan los psicólogos que deciden tener su propia consulta. Siempre vas a ver al mismo profesional, desde el inicio hasta el final, y normalmente tendrás cita cuando lo necesites. La desventaja es que, en este caso, no serán sesiones gratuitas.

Entiendo, pero… ¿Cuánto me va a costar?

El precio de una sesión no está regulado en la ley, por lo que encontrarás que cada profesional cobra una cifra distinta (sin un máximo). Lo normal es que el precio esté entre 30€ y 70€. Yo te recomiendo un precio medio (50€), a menos que tengas referencias sobre alguien en concreto que sepas que lo va a hacer genial y decidas hacer la inversión aunque se salga de esa rango. Al final, el precio es el que estés dispuesto a pagar. Pero recuerda que el precio no siempre tiene porque ser un indicador de calidad del servicio.

¿Y cuánto tiempo dura una sesión?

Por norma general, las sesiones suelen durar 1 hora. Esto puede variar, ya que quizás en la primera sesión se necesite algo más de tiempo para contextualizar tu problema, o sucede algo inesperado y un día necesitáis media hora más, o quizás ya estás prácticamente recuperado y la sesión dura algo menos.

¿Tengo que ir semanalmente?

Como en el caso anterior, depende de la persona y el problema que tenga. O de cuánto tiempo quiera invertir en sí misma. Puede que las citas sean semanalmente, cada 2 semanas, mensualmente, una vez al año… Cada persona es un mundo, y un buen profesional se adapta a ella.

¿Lo que yo diga durante la sesión es secreto?

Sí, es secreto profesional. Independientemente del profesional de la salud que elijas debe cumplir este requisito siempre. No vamos a contarlo a nadie, todo lo que se diga en la sesión se queda en la sesión. Solo hay algunas excepciones puntuales, como un llamamiento judicial o que tu vida o la de una tercera persona esté en peligro.

¿Cómo puedo conocer a mi psicólogo? A lo mejor no nos llevamos bien…

No te voy a engañar, hasta que no tengas una sesión con él no sabrás al 100% si es el adecuado para ti. Una persona puede parecer una cosa y luego cuando la conoces, te das cuenta de que era otra distinta. Por suerte, ahora casi todo el mundo está en las redes, puedes buscarle y ver sus vídeos, sus publicaciones y su web. Algunos son más cercanos y te cuentan su opinión sobre ciertos temas o anécdotas que les haya pasado. Eso te ayudará a conocerle mejor y decidir si encaja contigo.

¿A qué orientación psicológica debe pertenecer? ¿Debe ser conductista, psicoanalista, gestáltico?

Es normal que si es la primera vez que buscas psicólogo no te suenen de nada estas palabras. Hablar de cada orientación dentro de la Psicología no daría para una entrada de blog, sino para un libro (o una trilogía con versiones extendidas). Así que pregúntate esto: ¿tiene la formación necesaria de la que hablamos en la primera pregunta? ¿Tienes buenas referencias de él, o le has investigado en sus redes y crees que puede ayudarte? ¿Sabes a qué orientación pertenece y piensas que es útil para tu caso concreto? Si la respuesta a las tres preguntas es sí, probablemente vayas a elegir bien.

¿Mi psicólogo debe haber pasado por lo mismo que yo para poder ayudarme?

A la hora de abrirnos con otra persona, es cierto que podemos sentirnos más comprendidos cuando hablamos con alguien que ha pasado por mismo que nosotros. Sin embargo, un psicólogo ha recibido una formación para poder ayudarte de la mejor forma posible, y eso incluye comprenderte y empatizar contigo aunque no haya sufrido lo mismo que tú. Igual que un traumatólogo no necesita haberse roto un brazo para saber cómo curarte, un psicooncólogo no tiene que haber pasado un cáncer para poder ayudar a alguien que lo tiene.

¿Debería ir a un psicólogo o a una psicóloga?

Ambos están perfectamente formados para ayudarte, así que ve con quien te sientas más cómodo. Por ejemplo, si eres una mujer que ha sufrido acoso sexual, quizás te resulte más fácil contar lo ocurrido a una psicóloga.

¿Sesiones online o presenciales?

Ambas opciones son validas y hay varios estudios que han demostrado que la eficacia es muy parecida. Elige la opción con la que te sientas más cómodo. Hay persona que prefieren el trato cercano de la presencialidad y hay personas que prefieren la comodidad de las sesiones online. 

Unas últimas consideraciones…
  • Asegúrate de que está registrado en el Colegio Oficial de Psicólogos. Todo profesional que atienda a pacientes debe estar colegiado y tener su número de colegiado.
  • Comprueba que da terapia en tu idioma natal. No es indispensable para que la terapia funcione, pero siempre es mejor que puedas expresarte libremente usando las expresiones y palabras que usas habitualmente sin tener que pasar por el filtro del idioma. Puede que no sepas decir una palabra o que tu psicólogo no entienda su significado (por ejemplo, miedo)  y tengas que decir terror. Parece una diferencia sutil pero el grado de intensidad entre ambos importa.
  • Un buen profesional resuelve todas tus dudas y te da toda la información que necesites.
  • La mayoría de profesionales puede ayudarte en diferentes problemáticas pero siempre es mejor que esté especializado en 4 o 5 aéreas concretas.

Lo que me gustaría que tuvieras claro es que el psicólogo que vayas a elegir reúna dos condiciones: que tenga la formación necesaria, y que estés a gusto con él o ella. Ya elijas a un conductista, un psicoanalista, uno que de importancia a la aceptación y compromiso… Siempre que tenga la carrera, te haga estar cómodo y veas que de verdad te sirve, habrás elegido bien.

Si quieres conocer un poco más sobre mí te invito que visites este enlace. Y si sigues teniendo dudas o quieres que busquemos juntos alguien que pueda ayudarte, podemos tener una consulta puntual aquí.

Lo importante es que encuentres a la persona adecuada para ti.

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