Si quieres resolver dudas, valorar tu caso o conocer mejor cómo trabajamos, puedes escribirme a través del formulario.
Me pondré en contacto contigo lo antes posible.
A través de sensores, podemos observar respuestas del cuerpo y del cerebro que normalmente ocurren de forma automática e inconsciente.
Al hacerlas visibles, podemos entrenarlas. Igual que en fisioterapia o en el gimnasio, el sistema nervioso puede aprender nuevas formas de funcionamiento.
Enfoque científico, no invasivo, sin medicamentos y complementario a la terapia hablada tradicional.
Detrás de estos síntomas hay un sistema nervioso sobrecargado y con dificultades para regularse
Si buscas comprender mejor cómo funciona tu cerebro y trabajar tu bienestar emocional desde un enfoque diferente, esta técnica puede ayudarte
Durante la sesión estarás sentado/a en un sillón cómodo y en un ambiente relajado. Colocamos un sensor sobre el cuero cabelludo que registra las ondas cerebrales y las muestra en una pantalla de manera muy sencilla en forma de gráficos, sonidos o imágenes.
Cuando el cerebro emite las ondas adecuadas (a través de los ejercicios que el terapeuta propone), recibe una recompensa, como que un video continúe reproduciéndose o que se active un sonido agradable. Si la actividad no es óptima, la recompensa se detiene. Con la repetición, el cerebro aprende a funcionar de manera más eficiente.
(La zona de colocación, las ondas y los parámetros a trabajar dependen de los resultados obtenidos en el mapeo cerebral).
Algunas personas pueden notar justo después de la sesión una leve sensación de cansancio o tensión, relacionada con el propio esfuerzo del entrenamiento. Otras refieren mayor sensación de calma, claridad mental o una disminución de la activación física y mental.
Sin embargo, los cambios más estables suelen aparecer de forma progresiva con la repetición y el entrenamiento acumulado. Es frecuente observar mejoras relacionadas con un mejor descanso, mayor concentración, más capacidad para desconectar, regulación emocional o sensación de bienestar general.
Es importante ajustar las expectativas con el tratamiento. Al no introducir medicación ni estimulación externa, los cambios dependen de la capacidad de aprendizaje y regulación de cada sistema nervioso. Por eso, cada proceso evoluciona de manera diferente según la persona y los objetivos trabajados.
El objetivo no ser diferente, sino ayudar a reducir determinados síntomas y favorecer una regulación más estable y funcional.
El mapeo cerebral es una evaluación indolora y no invasiva que registra la actividad eléctrica del cerebro mediante un electroencefalograma (QEEG). Es una versión adaptada al entorno clínico, más sencilla que las utilizadas habitualmente en hospitales.
A diferencia de las sesiones de entrenamiento, durante el mapeo vamos colocando sensores por diferentes zonas de la cabeza para registrar la actividad cerebral en cada una de ellas. Para ello utilizamos un gel conductor, por lo que después de la evaluación suele ser necesario lavarse el pelo en casa.
El mapeo cerebral es imprescindible porque síntomas como ansiedad, estrés o dificultad para desconectar no siempre se reflejan igual en todos los cerebros. En algunas personas puede haber zonas demasiado activadas y en otras poco activas. Patrones completamente diferentes para un mismo síntoma.
Además, nos sirve como punto de partida para comparar la evolución del proceso y ajustar el protocolo cuando es necesario.
También permite observar si determinadas dificultades pueden estar relacionadas con otros factores que conviene tener en cuenta durante el tratamiento.
Son enfoques diferentes pero complementarios.
La terapia psicológica ayuda a comprender, elaborar y gestionar lo que vivimos. El neurofeedback y el biofeedback trabajan más directamente sobre determinadas respuestas automáticas del cuerpo y del cerebro.
Por ejemplo, una persona puede entender perfectamente por qué siente ansiedad, saber gestionar mejor sus pensamientos o haber trabajado muchas cosas en terapia, pero seguir notando que su cuerpo continúa en alerta, le cuesta desconectar o no consigue descansar del todo.
En estos casos, trabajar también desde la regulación puede marcar una diferencia importante.
A veces, cuando el sistema nervioso empieza a regularse, también aparecen emociones, recuerdos o aspectos personales que necesitan ser acompañados y gestionados terapéuticamente.
La duración del proceso depende de cada persona y de los objetivos trabajados, aunque normalmente se recomienda un mínimo aproximado de 20 sesiones con frecuencia semanal.
El neurofeedback y el biofeedback funcionan como un entrenamiento progresivo. Los cambios suelen aparecer poco a poco porque dependen de la capacidad de aprendizaje, adaptación y plasticidad del propio sistema nervioso.
Después de este primer bloque, realizamos un nuevo mapeo cerebral para comparar la evolución y valorar si es necesario continuar ajustando el entrenamiento.
Muchas personas empiezan a notar cambios positivos antes, lo que suele ayudar a mantener la motivación y el compromiso con el proceso.
Realizamos una breve llamada telefónica para conocerte mejor, resolver dudas y saber qué aspectos te gustaría trabajar o mejorar.
Identificamos qué áreas y ondas del cerebro debemos trabajar. Además, completarás un cuestionario online que nos ayudará a interpretar el mapeo dentro de tu contexto y diseñar un plan de trabajo más personalizado.
Analizamos toda la información recopilada y diseñamos un plan de trabajo personalizado. Te explicaré los resultados y cómo abordaremos el entrenamiento.
Comenzamos el entrenamiento con sesiones guiadas y un acompañamiento orientado a que comprendas mejor tu propio funcionamiento y puedas trasladar el trabajo fuera de consulta.
Durante la sesión realizamos diferentes ejercicios relacionados con la respiración y la regulación física, mientras observamos en tiempo real cómo responde el cuerpo a través de distintos sensores.
Muchas personas ya han probado ejercicios de relajación o respiración antes y sienten que no les han funcionado del todo. En muchos casos, esto ocurre porque no saben si realmente los están realizando de una manera efectiva para su cuerpo y su sistema nervioso.
El Biofeedback aporta algo difícil de obtener de otra manera: información inmediata y objetiva sobre cómo está reaccionando el cuerpo. Esto permite ajustar los ejercicios de forma precisa, personalizada y adaptada a cada persona.
Muchas personas notan cambios relativamente rápidos relacionados con la respiración, la tensión física o la activación del cuerpo: menos sensación de taquicardia, respiración más estable, menos tensión muscular o más facilidad para relajarse y desconectar.
Además del cambio físico, también suele mejorar la sensación de autocontrol sobre determinadas respuestas del cuerpo y del estrés. La persona empieza a entender mejor qué le activa, qué le ayuda a regularse y cómo influir de manera más consciente sobre esos estados.
No, aunque ambas técnicas buscan regular el sistema nervioso, actúan por vías diferentes.
El Biofeedback trabaja desde la vía periférica, entrenando funciones corporales. Al ser más tangible y rápido de modificar que las ondas cerebrales, suele utilizarse antes del Neurofeedback para ayudar a la persona a entrar en un estado de mayor calma y regulación. Además, permite desarrollar estrategias activas y herramientas prácticas que después pueden utilizarse durante el entrenamiento cerebral para influir de forma más consciente sobre determinados patrones de activación.
El Neurofeedback actúa directamente sobre la vía central, trabajando la actividad cerebral.
Utilizar ambas técnicas de forma conjunta suele potenciar los resultados y favorecer un entrenamiento más completo y efectivo del sistema nervioso.
Sí. De hecho, una parte importante del trabajo consiste en poder trasladar algunas herramientas y ejercicios fuera de la consulta.
El entrenamiento respiratorio orientado al HRV (variabilidad de la frecuencia cardíaca) suele formar parte del proceso en prácticamente todos los casos. El HRV está relacionado con la capacidad de regulación y adaptación del sistema nervioso, por lo que entrenarlo puede ayudar a mejorar la respuesta al estrés y la recuperación física y mental.
A partir de ahí, según las necesidades de cada persona, también pueden añadirse otros ejercicios, herramientas o dispositivos orientados a reforzar el trabajo realizado en sesión.
La duración del proceso depende de cada persona y de los objetivos. Al inicio realizamos una evaluación para valorar el nivel de activación del sistema nervioso y estimar qué frecuencia de trabajo puede ser más adecuada.
Normalmente se recomienda un mínimo aproximado de entre 6 y 10 sesiones para poder observar cambios y consolidar el aprendizajes.
A diferencia del Neurofeedback, suele permitir una mayor flexibilidad entre sesiones, ya que parte del entrenamiento también puede practicarse fuera de consulta.
En casos de mayor activación o dificultad para regularse, puede recomendarse una frecuencia más seguida al inicio. A medida que la persona adquiere más herramientas y autonomía, las sesiones suelen espaciarse con mayor facilidad.
Entrena funciones fisiológicas del cuerpo para mejorar el bienestar: la frecuencia cardíaca, la respiración, la temperatura periférica, la conductancia de la piel o la tensión muscular.
Puede complementarse con otras herramientas como la estimulación del nervio vago
Publicado en Google Daniel V Totalmente recomendable. El neurofeedback ha ido muy bienPublicado en Google Gis M Ha demostrado un nivel excepcional de profesionalidad, rigor y sensibilidad humana. Su capacidad para escuchar, explicar con claridad y adaptar el tratamiento a mis necesidades ha sido fundamental en mi evolución. He experimentado una mejoría notable y un acompañamiento que inspira confianza en cada paso. Una especialista altamente recomendable.Publicado en Google Lorena C Súper contenta con mi experiencia!Publicado en Google Antía S Gran profesional!!! Después de haber buscado mucho y probar diferentes centros sin duda me quedo con la profesionalidad y el saber hacer de Laura, he podido recuperar un ritmo de sueño saludable y mi ansiedad ha desaparecido!Publicado en Google Ascanio D He tenido pocas sesiones con Laura y ya veo un claro progreso. Transmite y explica de manera muy clara y precisa lo que ayuda mucho a alcanzar los objetivos de los ejercicios. He entendido cosas de mí que me limitaban y estoy viendo cómo mejoro. Voy a seguir trabajando con Laura y sin dudarlo la recomiendo.Publicado en Google Lucía F Laura es una gran profesional, atenta y honesta, las sesiones con ella son muy provechosas, además es cercana y amable, recomendable 100%.Publicado en Google Cristina R Una gran profesional centrada en buscar soluciones con técnicas en las que podrás ver la evolución positiva de tu proceso.
Soy Laura, psicóloga con más de 10 años de experiencia en distintos ámbitos de la disciplina.
Trabajo con adultos que llevan un ritmo de vida exigente y, aun así, no consiguen desconectar cuando el día termina.
Con el tiempo entendí que, en muchos casos, la terapia hablada no lograba los resultados que las personas necesitan. Por eso me especialicé en neurofeedback y biofeedback, técnicas que generan cambios directamente sobre el sistema nervioso.
Psicóloga colegiada nº 27157
Si quieres resolver dudas, valorar tu caso o conocer mejor cómo trabajamos, puedes escribirme a través del formulario.
Me pondré en contacto contigo lo antes posible.